Mt. Clara nace inspirado en el legado de mi abuelita materna, Doña Clara, una mujer profundamente altruista y dedicada al servicio de su comunidad. Durante los años de guerra en Nicaragua, aun contando con recursos limitados, encontraba siempre la manera de ayudar a quienes más lo necesitaban. Desde su pequeña pulpería —una tienda de barrio donde vendía alimentos y productos básicos— apoyaba a muchas familias con comida y suministros, incluso cuando sabía que no podían pagarle. Su vocación de servicio iba mucho más allá de su negocio: visitaba comunidades de escasos recursos para compartir alimentos durante sus alboradas y, cada año, organizaba una Purísima especialmente para los niños de su barrio, una celebración que llegó a convertirse en una de las más esperadas de la comunidad.
El “Mt.” de nuestro nombre representa la montaña y el simbolismo de subirla: avanzar aun cuando el camino es difícil, superar obstáculos, enfrentar caídas y continuar hasta alcanzar una nueva cima. Para nosotros, el bienestar y el crecimiento personal funcionan de la misma manera; cada persona enfrenta su propia montaña y cada paso hacia adelante importa.
Doña Clara nos enseñó que para generar un impacto no es necesario tener grandes recursos, sino una verdadera disposición de servir y dar lo mejor de uno mismo. Esa filosofía, unida al simbolismo de perseverancia y superación que representa la montaña, es el legado que hoy vive en Mt. Clara: una organización que busca acompañar a nuestra comunidad latina en sus propios caminos, brindando apoyo con empatía, compromiso y la convicción de que ninguna montaña tiene que escalarse completamente a solas.